domingo, 12 de julio de 2015

¿En la búsqueda de la verdad?

    Desde los orígenes de la humanidad el hombre ha sentido la profunda necesidad de dar respuesta a los fenómenos que le rodeaban. Es por ello, que la lluvia era considerada el llanto de los dioses, el arcoiris era un anuncio de que llegarían bendiciones, y las tormentas mostraban la furia de los gobernantes del cielo. La interpretación de estos hechos surgía ante la necesidad de tener respuestas y conocer la verdad.  Los seres humanos han dedicado tiempo, esfuerzo y dinero en la búsqueda del conocimiento, entiéndase éste como la información que resulta de la experiencia y la observación objetiva de un hecho, que a su vez puede ser observado por otros investigadores, reconocido por una comunidad científica, para finalmente ser convertido en una  teoría o en una ley.

    En este sentido, la ciencia se presenta como los métodos y las técnicas que nos van a permitir obtener el conocimiento a través de una serie de pasos organizados que fueron denominados “Método Científico”. Este método o camino, ha permitido a la humanidad aproximarse a la tan anhelada verdad, sin embargo a lo largo de la historia han surgido criticas referentes a su alcance y veracidad. Paul Karl Feyerabend, científico austriaco del Siglo XX fue considerado “El Enemigo de la Ciencia” por los científicos de esa época, aquella sociedad llena de dogmas y limitaciones no era capaz de tolerar la irreverencia de un hombre que consideraba que la ciencia debería ser algo abierto y sin métodos establecidos, ya que estos coartaban el poder del descubrimiento.

    La posición de Feyerabend frente a la ciencia fue presentada en su tratado “Contra el Método” y  su perspectiva  era sin duda profundamente humana, la ciencia era para él un proceso libre y vinculado íntimamente al desarrollo de la humanidad. Por tal motivo, no podía ser encasillada en rigurosos métodos considerados inquebrantables, porque la realidad exigirá que el investigador se sumerja en ésta para poder experimentar y así  ir construyendo la metodología que va a emplear. De esta forma, desparece la llamada relación sujeto-objeto, porque el sujeto pasaría a formar parte del objeto, y a esto se le llamaría horizontalidad científica. Es decir, que la metodología se adaptará a los objetivos planteados y se contextualizará, de esta idea nace su máxima “Todo Vale”.

    El anarquismo epistemológico plantea que el ser humano construye su verdad mediante la experiencia de su relación con el objeto, y se toman en cuenta los conocimientos previos porque lo considera también un proceso cognitivo-dialéctico. Por tal motivo, muchos investigadores consideran que el anarquismo epistemológico es un modelo de pensamiento muy útil para abordar el proceso de enseñanza-aprendizaje, porque se deja atrás el dogma del libro y la clase magistral, para pasar a comprender el hecho educativo como un encuentro en el que impera el humanismo, se toman en cuenta las individualidades de los estudiantes, y el docente adapta sus estrategias en función del contexto social y cultural en el que se desempeña.


    En este orden de ideas, la búsqueda del conocimiento no tiene solo un camino, sino múltiples senderos que pueden combinarse libremente tomando en cuenta ciertas particularidades del fenómeno en estudio. La ciencia se va construyendo y re-construyendo en el tiempo, quebrando paradigmas, asumiendo nuevas posturas y aceptando la incorporación de nuevos elementos dentro del proceso de investigación. Las verdades que nos ha ofrecido la ciencia no son absolutas, y en cualquier momento pueden ser derribadas por un nuevo descubrimiento. Limitar los caminos en una investigación seria destruir nuevas posibilidades para el crecimiento de la ciencia. Por lo tanto, se atentaría contra la magia de descubrir y se cortarían las alas de la ciencia para poder explorar nuevos mundos que permitirían el avance de la humanidad.

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