sábado, 11 de julio de 2015

DEL ANARQUISMO EPISTEMOLÓGICO A LA TRANSDISCIPLINARIEDAD

Participante: Rodolfo Piña Reyes
      

Para el Físico y Filósofo Paul Feyerabend, la postura del anarquismo epistemológico, publicado en su libro “Contra el Método” plantea que el investigador debe asumir la libertad absoluta para abordar el desarrollo de la investigación, lo que implica que cada quien fije sus propias reglas según el objeto investigado, en un flagrante desconocimiento de  los métodos tradicionales reconocidos por el mundo científico.

Algunos críticos a su postura, alegan que la analogía del término anarquismo llevado de la política a la investigación, representa el derrumbe de todo método conocido en la investigación para crear un espacio de absoluta libertad, sin pasos preestablecidos ni límites a lo que el investigador necesite en el desarrollo de su trabajo…eso suena bien, pero acaso no es dejar a un lado lo existente para adoptar un “nuevo método libre”.

Sin embargo, el mismo  Feyerabend sale al paso para aclarar que prefiere que lo recuerden como “un frívolo dadaísta, y no como un anarquista serio”, esta declaración de principios, permite enfocar mejor las lentes de la investigación para entender su postura frente a los métodos considerados por él como barreras para el conocimiento frente a lo cual adopta al Dadaísmo como forma que rompiendo con lo establecido en el pasado para la investigación, propone nuevas pautas que impulsen el desarrollo de la ciencia, eliminando el automatismo y la repetición permanente de la misma forma de abordar la construcción del conocimiento científico.

Resulta atractivo recorrer el camino de la ciencia bajo la libertad de decisión de cada investigador,  en este sentido y como sustento de su propuesta,  Feyerabend concibe al ciudadano de una sociedad libre como  “una persona que ha aprehendido a pensar con su cabeza y que ha decidido entonces a favor de lo que piensa que le conviene”…  esta afirmación del autor plantea un escenario digno de ser considerado con toda responsabilidad frente a la importancia y relevancia de la investigación como fuente de conocimiento para el hombre.

La importancia del método científico como fundamento válido para la investigación, radica en la posibilidad de repetir los resultados del comportamiento de un fenómeno en estudio, para asegurar a través de la ocurrencia de los hechos, que su repetición es indicador del control que tiene el investigador de las variables que originan dicho resultado, en otras palabras, permite que dichos resultados sean comprobados y repetidos por cualquier investigador interesado en esa situación particular, eso es conocido como la validez al cumplir de manera correcta con “todos los requisitos del método de investigación”.

Entonces, cómo saber que “le conviene a cada quien?,  cómo validar el conocimiento que se genera de investigaciones sin más control que el propio investigador? Una cosa es la libertad de métodos que sean controlados por la comunidad científica de manera flexible y otra la anarquía y caos que tendrían como base la generación del conocimiento a discrecionalidad de cualquiera que pueda llamarse investigador.

La reflexión anterior encuadra dentro de la frase de Feyerabend que expresa ““todo vale si con ello se consigue progreso”, la cual justifica la postura del autor a favor del progreso científico y no como la permisividad del desorden en la investigación, en este sentido, el planteamiento del autor in comento, fue tomado por algunos integrantes de la comunidad científica como un acto deliberado contra la ciencia y sus métodos, lo cual  no era su intención final,  pues de haber tenido esa firme intención, no hubiese también investigadores que apoyan su postura, entendiéndola como un alerta a la rigurosidad extrema del método científico frente a aquellos fenómenos que merecen investigarse con propuestas novedosas, las cuales sin ser ajenas al método permitido, tampoco estén limitadas por las barreras que impiden el avance de la ciencia y la expansión del conocimiento.

Sin lugar a dudas, opino que la propuesta de Feyerabend fue tan novedosa en su tiempo que la misma comunidad científica no solo no fue capaz de entenderla, sino que además aun en los años setenta, no estaba preparada para la apertura de la investigación a métodos que hoy en día permiten mayor libertad al investigador para abordar el objeto de la investigación,  bajo la mirada atenta pero ahora menos inquisitiva de la ciencia, permitiendo posturas epistémicas como la enunciada por Edgar Morín en su propuesta de transdisciplina, concibiendo a la misma como “ una forma de organización de los conocimientos que trascienden las disciplinas de una forma radical. Se ha entendido la transdisciplina haciendo énfasis a) en lo que está entre las disciplinas, b) en lo que las atraviesa a todas, y c) en lo que está más allá de ellas”.

La definición antes citada, en tiempos de Feyerabend hubiese sido una afrenta a la ciencia, pero hoy representa una propuesta abierta al conocimiento teniendo como sustento la investigación científica, sin mordazas y bajo una óptica amplia pero nunca anárquica, una forma de hacer ciencia que nos enfrenta a un hombre universal, integrado al cosmos como actor y no de manera pasiva, para generar un conocimiento que aun sin llegar a ser la verdad absoluta, echará  por tierra las medias verdades defendidas por la ciencia desde sus registros ancestrales, para que de esa forma tenga sentido lo expresado por (Nicolescu, Basarab (1996): en su libro La Transdisciplinariedad. “ Volvemos entonces a la imperiosa necesidad de proponer, vivir, aprender y enseñar un pensamiento complejo, que vuelva a tejer las disciplinas como posibilidad de humanidad en completud; y que sólo de esta manera se vencería la eterna limitación y fragmentación del sujeto separado de sí mismo en la búsqueda del conocimiento.” 
  


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