viernes, 19 de junio de 2015

LAS TEORÍAS DE LA EDUCACIÓN Y EL PROBLEMA DE LA MARGINALIDAD EN AMÉRICA LATINA

LAS TEORÍAS DE LA EDUCACIÓN Y EL PROBLEMA DE LA MARGINALIDAD EN AMÉRICA LATINA
Wilfredo J. Rincones A.
rinconeswilfredo 88@gmail.com


     
La educación latinoamericana tanto en sus problemas como en sus desafíos en un principio trata de las desigualdades sociales; la pobreza como el desempleo constituyen factores importantes para la educación, la formación científica y tecnológica de calidad, para todos es un desafío pendiente, ya que aún no ha sido incorporada de modo adecuado en todos los niveles educativos. Ese desafío es de primera importancia dada la necesidad de contribuir a la formación de ciudadanos competentes que actúen reflexivamente en una sociedad marcada por los crecientes cambios en ciencia y tecnología. Sin embargo, existe el fenómeno conocido como marginalidad, que mientras no sea superado seguirá siendo un gran obstáculo para el desarrollo de los países.
    La marginalidad es una de las características del subdesarrollo. Está presente en las sociedades capitalistas, las sociedades subdesarrolladas o del Tercer Mundo.
      A una persona se la llama marginal cuando vive fuera de los límites legales y/o sociales establecidos por la comunidad en que vive, a las que no se halla integrado. Al estar fuera de lo establecido arbitrariamente por la sociedad para encontrarse en su interior, se lo excluye o margina. Es un caso de discriminación, Las personas marginadas sufren la miseria, la falta de integración, la insatisfacción de sus necesidades básicas, o todas esas cosas a la vez.
      Saviani (1983), señala que respecto a la marginalidad las teorías educacionales pueden ser clasificadas en dos grupos, en el primero están aquellas que entienden que la educación es un instrumento de igualdad social y en el segundo están aquellas que entienden que la educación es un instrumento de discriminación social. Este autor hace una agrupación de las teorías educativas en dos principalmente; siendo estas las teorías no críticas, que  consideran a la educación como autónoma y buscan comprenderla a partir de ella mismas y las críticas reproductivas, que entienden que la función básica de la educación es la reproducción de la sociedad y comprende la educación según sus condicionantes objetivos: determinantes sociales, estructura socioeconómica, etc., a cada una de ellas le atribuye características específicas relacionando educación y sociedad.  Por último plantea la necesidad de postular una teoría crítica de la educación que permita garantizar a las clases populares una educación de la mejor calidad posible en las condiciones históricas actuales.
      El origen de la marginalidad se encuentra profundamente asociado a la naturaleza y características de la estructura económica del país, pues ella se halla, como la mayoría de las economías subdesarrolladas de América Latina, deformada y desarticulada, en especial por su poca competitividad y por la gran dependencia de las economías del Primer Mundo. Ésta situación económica produce fuertes desajustes sociales como consecuencia de la ausencia de empleos bien remunerados, así como por las dificultades para acceder a los más elementales servicios de salud o educación en la que se encuentran las personas que viven en condiciones de marginalidad. En general, las políticas del Estado venezolano para combatir la pobreza han fracasado, ya que no han sido capaces de lograr un fortalecimiento de la economía que se traduzca en la creación de empleos. En el caso venezolano, a diferencia de las grandes aglomeraciones urbanas de los llamados países desarrollados, la población que se agrupa en ciudades no es consecuencia de la industrialización sino de la aglomeración en búsqueda de oportunidades diversas.
      La presencia de la marginalidad afecta todos los órdenes de la vida social, económica, política y cultural de la sociedad venezolana, entorpeciendo además, todos los esfuerzos planificadores del Estado venezolano. Esta dura realidad ha sido catalogada como “Bomba de Tiempo” por distintos especialistas, ya que la frustración de las expectativas de la mayoría de la población puede originar, fuertes explosiones sociales, que además repercuten en la estabilidad del sistema democrático venezolano. Además el problema de la marginalidad genera una especie de círculo vicioso en el que, muchos hijos reciben de sus padres la pesada herencia de tener que vivir en condiciones de exclusión y pobreza extrema.
      La superación de la marginalidad, constituye el mayor reto que enfrenta la sociedad venezolana en la actualidad, pues su superación implica un esfuerzo que desborda la sola actuación del Estado, para convertirse en responsabilidad de toda la sociedad. Superar la pobreza requerirá de distintos planes, políticas y sobre todo, mucha voluntad y conciencia política y ciudadana. En lo que respecta a la educación es absolutamente necesario construir un sistema educativo de calidad, que garantice a la mayoría de la población y sin exclusiones, una capacitación adecuada, además de dotarle de una sólida formación en valores.
      Es necesario invertir mayores recursos en educación, salud y en general en la seguridad social. Sin embargo, ese gasto debe ser racionalizado para que sea eficiente y tenga en realidad impacto en el mejoramiento de la calidad de vida de la mayoría de la población.
      Debe evitarse la aplicación de políticas que aborden la pobreza exclusivamente desde su dimensión económica; los famosos “paquetes” económicos aplicados en América Latina en los años noventa, lejos de ser la solución prometida al problema de la pobreza, paso más bien a ser parte del problema.
      La educación en Venezuela vive momentos de profundas transformaciones orientadas a la consolidación de una sociedad humanista, democrática, protagónica y participativa en un estado democrático de derecho y de justicia cuyos principios están definidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad.
      Por todo lo expuesto, se puede afirmar que la marginalidad es poner a la población, por error u omisión, al margen de los derechos básicos que toda sociedad o comunidad reclama, o lo que es lo mismo, no darles las mínimas condiciones que les garanticen una vida digna. El término marginalidad se usa también en relación a las condiciones de trabajo y al nivel de vida de este sector de la población. Se percibe entonces su incapacidad para satisfacer las necesidades humanas básicas.
      Hay autores que afirman que la población marginal, en realidad, no se encuentra al margen de la sociedad moderna capitalista, sino que esta población es producto de esa sociedad y sus actividades se articulan perfectamente con los sectores más modernos de la economía.
      Al respecto Acosta (2003), señala: La pobreza y la marginalidad pueden ser una actitud ante la vida. Ser marginal los esclaviza a una condición a la cual están atados aun cuando tengan dinero.
      Esto implica que pueda haber ricos, definiendo rico, para este efecto, como una persona que posee mucho dinero y ser marginal.
      Entonces ¿Donde está la solución a la marginalidad? En el dinero, No. En darle regalías a los pobres para que dejen de ser pobres, No. Está en la educación. En una educación que además de enseñarle a leer y escribir enseñe a pensar, a ser libre, a producir, a crear cosas nuevas, cosas importante, no marginales. Vale la pena mencionar maestros con pensamientos tan especiales como Don Simón Rodríguez, quien en una carta para un amigo le recomendaba que para hacer un buen colegio debía no sólo enseñarles literatura, aritmética, lenguas, artes, etc. Debía enseñarle un oficio, debía enseñarles a ser útiles a la sociedad.
REFERENCIAS
 Acosta, L. (2003) Boletín Médico de Postrado. Vol. XIX Nº 1 Enero – Marzo 2003.  UCLA. Decanato de Medicina. Barquisimeto – Venezuela

 Saviani, D. ( 1983). Las teorías de la educación y el problema de la marginalidad en América latina. Revista argentina de educación, Año 2, nº 3, sep.





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