lunes, 8 de junio de 2015


LAS TEORÍAS DE LA EDUCACION  Y EL PROBLEMA DE
LA MARGINALIDAD EN AMÉRICA LATINA

César Véliz

Dermeval Saviani, en su trabajo presenta los supuestos y argumentos de las distintas teorías de la educación y de qué modo se entiende el problema de la marginalidad. Para su comprensión, en este artículo se realizará un análisis de las teorías presentadas por el autor, con respecto al tema de la marginalidad.
Para Saviani, la marginalidad es entendida como un fenómeno inherente a la propia estructura de la sociedad. En ese contexto la educación es entendida como totalmente dependiente de la estructura social generadora de marginalidad, cumpliendo allí la función de reforzar la dominación y legitimar la marginación. En este sentido, la educación se convierte en un factor de marginación, ya que su forma específica de reproducir la marginalidad social es la producción de marginalidad cultural y específicamente, escolar.
A tales efectos, el autor agrupa las teorías en un primer grupo; las  “teorías no críticas”, ya que consideran a la educación como autónoma y buscan comprenderla a partir de ella misma. En un  segundo grupo están las “teorías críticas”, dado que se empeñan en comprender la educación remitiéndola siempre a sus condicionantes objetivos, o sea, a los determinantes sociales; también denominadas por el autor “teorías crítico-reproductivistas”.

     
    Las teorías no-críticas ven a la marginalidad como un accidente, una desviación dentro de una sociedad armoniosa. Así, la pedagogía tradicional considera que la causa de la marginalidad es la ignorancia, por lo tanto la educación corrige tal ignorancia. Para la pedagogía nueva, es el rechazo la causa de la marginalidad, de modo que la educación debe ser capaz de integrar a los alumnos. Por último, la pedagogía tecnicista plantea que se margina al incompetente, al que no se adapta al proceso educativo, suponiendo que de la organización del proceso educativo depende la eficacia de la educación, y no tanto de los agentes que participan en ella.

       En cambio, para las teorías critico-reproductivas, la sociedad se constituye a través de contradicciones que tienen como resultado necesario a la marginalidad. La educación no sería capaz de superar la marginación, no corrige el “desvío”, sino que reproduce la marginación y la supuesta desviación es en realidad la verdadera dirección. Los marginados serían las clases dominadas “los trabajadores en la sociedad capitalista”. La educación sería entonces, un instrumento de la burguesía para perpetuar sus intereses, su ideología, a la vez que contrarrestar la ideología del proletariado. La educación tendría por efecto, la disimulación de las condiciones de marginalidad, es decir, las propias condiciones de las relaciones de producción capitalista.
  En este sentido, el autor propone la necesidad de evaluar la posibilidad de una teoría crítica de la educación, la cual debiese permitir encontrar una manera de superar la marginalidad, pero sin caer en la ingenuidad voluntarista de las teorías no críticas. Sin embargo, el autor deposita la esperanza de un verdadero cambio de la educación en la mera posibilidad de generar una teoría que permita comprender ese posible cambio.
En otras palabras, evaluar la posibilidad de entender la escuela como un instrumento del proletariado no nos dice nada sobre la posibilidad de que la escuela sea un instrumento del proletariado, debido a que el tema principal del texto es pensar si la educación o mejor dicho, la escuela  puede o no superar la marginalidad, dando por hecho la necesidad de dicha superación pero sin especificar, por lo cual es importante para comprender si la escuela permite a las clases dominadas generar organizaciones capaces de reordenar, desordenar la distribución de las relaciones entre las fuerzas de poder y que sobre-determinan a la escuela, ya que esa es la manera más efectiva de la superación de la marginalidad.
  En resumen, la escuela más que ser utilizada como instrumento del proletariado o de grupos marginados, debe ser reemplazada por otra instancia, a la que podemos llamar o no “escuela” en realidad el nombre que tenga esa nueva instancia poco importa, pero por “escuela” normalmente se entiende el sistema educativo actual, y esta nueva instancia será muy distinta a la actual, aunque también sea un sistema educativo.  Las críticas a la noción de “compensación”, de dicho proyecto educativo son adecuadas, en tanto que compensar supone dar beneficios a cambio de perjuicios que no se pueden corregir. La educación compensatoria (que no es ni siquiera educación, sino que mera compensación educativa) supone que la educación no es el problema, que no margina, sino que iguala las condiciones sociales.
  Para finalizar, el problema está en factores externos a la educación y que acaban por neutralizar la eficacia de la acción pedagógica (lo cual no es mentira), de modo que las instituciones educativas deben compensar la falta de alimentos, seguridad, afecto, etc. Es decir, la escuela debe ampliar sus horizontes más allá de los que es la educación misma. La educación se debe hacer responsable de problemas que no son educacionales. Debido a ello,  se puede  concluir que la solución al problema de la marginalidad debe situarse fuera de los aparatos de dominación de la burguesía (o cualquier otra clase/grupo dominante) es decir, fuera del Estado, fuera de la Escuela.

 
REFERENCIAS
Saviani D. Las Teorías de la Educación y el Problema de Marginalidad en América Latina. Revista Argentina de Educación, Año II, Nº 3 / Buenos Aires.

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